Peinado de bailarina de ballet

El moño es un clásico en ballet, sobre todo por la pulcritud del recogido, por su altura y sus inigualables accesorios. Y es que la danza clásica inspira a recogerse la melena. Estos moños son extremadamente sofisticados, precisos y acompañados de complementos.

¿Quieres saber cómo hacerlos?

1.- Todo el cabello hacia atrás, la raya al lado o central son los más habituales, aunque puedes escoger otros estilos siempre y cuando el cabello se encuentre suficientemente tenso para que no se escape ni un pelito.

2.- Haz una coleta a una altura media de la cabeza, ligeramente por debajo de la coronilla. Da tantas vueltas como puedas al coletero para que quede bien sujeta y colca también algunas horquillas (similares al color de tu cabello) si por la largura de tu pelo se escapan algunos mechones alrededor.

3. Divide la coleta en dos partes y haz con cada una de ellas una trenza francesa que deberá ir anudada con una goma finita (de plástico) a unos 5 o 6 centímetros del final del cabello.

4. Este es el momento más complicado del peinado, por lo que puede que no te quede perfecto a la primera: Una por una, enrolla las trenzas alrededor del coletero asegurándote de que queden perfectamente sujetas con horquillas.

5. Los centímetros de cabello que habíamos dejado sin trenzar servirán ahora para enmarcar el moño, rodeando el espacio de las trenzas con los largos mechones lisos.

6. Si lo vas a hacer para lucir a diario no es necesario que hagas nada más que darle un poco de gel fijador o laca para que resista durante más tiempo, pero si eres bailarina y vas a utilizarlo para tus funciones coloca una red elástica transparente para mantener su consistencia durante las largas horas de baile.

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Maquillaje Escénico

El maquillaje destaca la expresión de tu rostro, sin embargo dependiendo del lugar y el objetivo de tu baile, puedes elegir la opción más recomendable. El maquillaje puede ser colorido y alegre, en combinación con tu vestuario y teniendo en cuenta la iluminación del lugar donde bailes.

Si bailas en una sala con mucha gente bailando a tu alrededor, o es una fiesta social, o un club, el maquillaje debe combinar con tu vestuario elegido, como si fueses a salir de noche. Si bailas formando parte de un show, el maquillaje debe estar más logrado, más exagerado y profesional, puedes usar pestañas postizas y elementos de fantasía como los brillos, siempre en combinación con tu vestuario pero sin exagerar demasiado, ya que el público suele estar cerca. Si bailas en escenario el maquillaje debe ser bastante exagerado para que, a la distancia, se destaque tu rostro.

La iluminación:

  • En el escenario la iluminación suele “borrar” tu rostro, es por eso que debes maquillarte de forma exagerada, delineándose con negro tanto los ojos como los labios. Algunas luces convierten tu lápiz labial en violeta, por eso es aconsejable el fucsia y el rojo sangre.
  • En un salón de fiestas la iluminación es normal, con lo cual no debes exagerar como en el escenario, porque los delineados negros endurecerán tus rasgos.

La distancia con el público:

  • Cuanto más lejos se encuentre el público más exagerado debe ser el maquillaje, utilizando colores contrastantes que permitan que tu expresión facial llegue a verse.
  • Con un público cercano destaca tus mejores rasgos de la forma habitual, dándote permiso de utilizar colores más audaces o divertidos.
  • Generalmente queda muy elegante y especial combinar el color del traje con los zapatos de baile y el color de la sombra de ojos.
  • Destaca tu boca para que tu sonrisa se ilumine.

El maquillaje de la bailarina de danza clásica, así como su peinado, son esenciales para dar un aspecto profesional y elegante.

HISTORIA DEL BALLET: el tutú

Un tutú es parte de la indumentaria llevada por las bailarinas de danza clásica. Cuando este vestido apareció en los años 1820 no se definía como tutú, este nombre le fue dado a partir de 1881. En 1832 Marie Taglioni inmortalizó este tipo de vestimenta: un corpiño ceñido y una falda ligera y vaporosa confeccionada a base de varias capas que, si es larga (casi hasta el tobillo), se llamará tutú romántico, y cuando es corta se denominará tutú a la italiana.

El traje de La sílfide pasará a convertirse en el uniforme, por excelencia, de las bailarinas. Más tarde, el tutú romántico, blanco y largo, caracterizará a las bailarinas de Giselle,La bayadera, etc.

El tutú romántico a la italiana o plato, consiste en una faldita corta y rígida, en forma de disco vaporoso apoyado en las caderas de la bailarina y dejando al descubierto toda la pierna; suele ser blanco, aunque también se presenta en un variado colorido llamativo y brillante.

La elección del vestuario de ballet para el bailarín es un tema fundamental. Un tutú debe capturar la esencia del ballet clásico, realzando y reflejando la belleza del bailarín. El vestuario para una gala de danza clásica es un ritual que va más allá de la creación de un tutú.

El concepto moderno de tutú es según la definición que hicieran de él Balanchine y Karinska creando la famosa frase “el tutú es como un soplo de polvo”. Balanchine es considerado el padre del ballet clásico americano y como él, merece el título de la madre del vestuario del ballet clásico una mujer; conocida simplemente como Karinska. Antes del tutú Balanchine-Karinska, el tutú era más común, más simple. Eran tutús que podían ser vistos en muchas de las pinturas de Degas o el clásico tutú más corto.

El bordado ruso era una forma de arte muy notoria e importante en Rusia, destacándose el de las cortinas detalladas con colores y texturas que variaban en sus puntadas. Tenían en general algún bordado minúsculo y fino y otros amplios y ásperos. Éste medio artístico era la profesión de Karinska. Sus creaciones eran tan sofisticadas y únicas, que llego a alcanzar fama como artista. Su negocio prosperó y creó una tienda de sombreros y de vestidos antiguos. Ya en París, una nueva compañía de ballet clásico llamada “Ballet Clásico Russes de Monte Carlo” le solicitó la creación de los trajes para su primer ballet titulado “Cotillón”. La coreografía estaba creada por otro ruso llamado George Balanchine. Christian Berard, diseñador y fotógrafo de gran renombre y prestigio, realizo el diseño y proporcionó un una idea de lo que deseaban para el nuevo ballet; pero sería Karinska quién expuso y creó sobre el concepto creado por Berard, modificándolo, eligiendo la tela, la calidad y la cantidad, y decidiendo cómo sería la magia.

Toda su creatividad fue puesta en ejecución. Karinska, Balanchine, y Berard estudiarían cada ballet y colaborarían en la creación de su vestuario. Con el tiempo este tema sería dejado solamente a Karinska. Ella se convirtió en París en la representante única de la creación de trajes para ballet. Tanto fue su éxito que Berard creó con sus diseños varias cubiertas para la ya famosa revista de modas Vogue. En 1932 tras la apertura de su tienda en París, Karinska vistió seis ballets clásicos de Balanchine antes que él se fuera definitivamente a Nueva York.

En 1936 preparo el vestuario del ballet “Estaciones” que sería representado por los Ballet Clásicos Russes en el Covent Garden de Londres, donde abrió otra tienda de vestidos y bordados. Paralelamente en Nueva York, Balanchine funda la escuela de ballet clásico americano con Lincoln Kirstein y crea el American Ballet Company. En 1940, Karinska abre una tienda más en Nueva York.

El tutú largo, favorito de Balanchine, era usado con frecuencia. Con sus múltiples capas de tules sin atar, este traje se movía y flotaba cuando los bailarines saltaban. Sin embargo los bailarines y el público no podrían ver sus piernas. Acortar la falda del tutú era una solución y un reto, permitiendo así ver las piernas de los bailarines completamente. El nuevo traje Balanchine – Karinska tenía seis o siete capas de la red recolectada, cada capa era media pulgada más larga que la capa precedente. La alineación era fluida e inexacta. Las capas fueron clavadas con tachuelas juntas. Este era el tutú que hacía a las bailarinas soñar con bailar. Este tutú, más que cualquier otro, ha venido a simbolizar nuestra noción del ballet clásico. Es el icono del ballet clásico. La unión de Balanchine y de Karinska que hizo un estándar en la historia del ballet simbolizando una nueva mirada en 1950.

Balanchine dijo, “atribuyo el cincuenta por ciento del éxito de mis ballets clásicos a los trajes que Karinska ha creado”. Los setenta y cinco ballets clásicos de Balanchine fueron realizados con vestuario de Karinska. Ella fue una maestra establecida y reconocida en trajes y diseños de vestidos.

 

La presencia escénica

Un bailarín puede tener una magnífica técnica, deleitar y enloquecer al público con un virtuosismo fuera de serie, pero si le “falta algo” nada de eso perdura. Ese “algo” es lo que nos emociona, asombra, seduce, enamora y llega a nuestro corazón. Es lo que hace que el bailarín sólo con su presencia llene el teatro. La presencia escénica es una actitud que dice “todo lo que soy está aquí”, “soy único”. Muchas veces esta presencia es innata ya que parte de la personalidad. Pero también puede desarrollarse con el estudio y la confianza en uno mismo, que se madura con el tiempo.

Conclusión: ¡sé tú mismo!

JulioBocca

Hombres y ballet: saltos

La preparación física en el ballet depende de las exigencias específicas de cada escuela. El salto es una de las predominantes para los hombres. La potencia es una magnitud física que expresa la relación entre la fuerza y velocidad de ejecución. En el caso del salto se almacena una energía elástica al realizar la contracción excéntrica (flexión de rodilla/demi plié) que se liberará en la fase de contracción concéntrica (extensión de la rodilla) logrando como resultado el salto en sí. Se trata, por tanto, de lograr la mayor fuerza posible acompañado de la mayor velocidad. Lo que realmente provoca un salto potente es la velocidad de despegue del suelo,  (los pies trabajados desde la barra + la presión del demi-plié) del cual es responsable la fuerza de los miembros inferiores con la consecuente elevación del centro de gravedad. Es, por tanto, fundamental el trabajo de este tipo de movimiento en saltos explosivos, logrando un mayor rendimiento. El correcto uso de la respiración, brazos y colocación es importantísimo. Para que las clases de ballet sean lo más óptimas posibles para el bailarín, se deben seguir los descansos y las recuperaciones de forma estricta para evitar lesiones.

Alimentación del bailarín

Es recomendable seguir una dieta variada y equilibrada, así como un estilo de vida saludable. Una dieta adecuada, en términos de cantidad y calidad, antes, durante y después de las clases, ensayos y las funciones es imprescindible para optimizar el rendimiento. Una buena alimentación no puede sustituir un entrenamiento incorrecto o una forma física regular, pero, una dieta inadecuada puede perjudicar el rendimiento en un bailarín bien entrenado. No existen los alimentos completos que contengan todos los nutrientes y en la cantidad óptima requerida por el cuerpo humano. Si en una dieta o menú diario entran a formar parte por lo menos uno o dos alimentos de cada grupo y en la cantidad suficiente, el resultado será una alimentación correcta.

Existen siete grupos de alimentos a los que se les asigna un color diferente, según su función principal:

Alimentos plásticos o formadores de tejidos donde predominan las proteínas

–       GRUPO I: leche y derivados (yogur, queso…)

–       GRUPO II: carnes, pescados y huevos

Alimentos mixtos: energéticos, plásticos y reguladores

–       GRUPO III: legumbres, frutos secos y patatas.

Son alimentos principalmente energéticos porque aportan calorías, pero también son plásticos (porque contienen proteínas vegetales) y reguladores (por sus vitaminas y minerales). En ellos predominan los hidratos de carbono y proporcionan cantidades importantes de fibra, necesaria para regular el tránsito intestinal.

Alimentos reguladores donde predominan las vitaminas y los minerales

–       GRUPO IV: verduras y hortalizas.

–       GRUPO V: frutas.

Intervienen en los mecanismos de absorción y utilización de otras sustancias nutritivas. También aportan fibra alimentaria.

Alimentos energéticos

–       GRUPO VI: cereales (pan, pasta, maíz, harina, etc.), miel, azúcar y dulces. En ellos destacan los hidratos de carbono.

–       GRUPO VII: mantecas y aceites. Alimentos energéticos. En ellos predominan los lípidos o grasas.

Una dieta monótona, basada en muy pocos alimentos o pertenecientes todos a un mismo grupo conduce a un déficit de uno o más nutrientes.

HISTORIA DEL BALLET: el leotardo

El leotardo fue diseñado y popularizado en el siglo XIX por el famoso acróbata francés Jules Léotard y de él se tomó el nombre.

En un principio, él usaba un traje de cuerpo entero muy ajustado sin mangas que cubría las piernas y la mayor parte del torso, para mostrar su musculatura. Fue adoptado pronto por gimnastas y trapecistas, porque permitía libertad de movimientos en los actos acrobáticos.

Como traducción directa de la palabra en inglés leotard, denomina a toda prenda ceñida que se utiliza para cubrir el torso, con énfasis en el pecho, pubis y nalgas. Bien puede ser con mangas o sin mangas, pero siempre ha de extenderse hasta las coyunturas de los muslos. En este sentido es de idéntico corte que el swimsuit o traje de baño (bañador en España) de una pieza.

Es predominantemente utilizado como prenda principal de la vestimenta para el ballet, generalmente acompañada con mallas de nylon (leotardos en España). Así, el leotardo cumple con una triple función de abrigar el torso, mostrar el contorno de la musculatura corporal y sostener por presión en la cintura a las mallas. Éstas (leotardos en España) a su vez abrigan las piernas y muestran el contorno de la musculatura en las piernas

El leotardo en el ballet es generalmente fabricado con algodón, nylon, spandex o una combinación de estos materiales. Viene en diferentes colores, los cuales suelen ser establecidos por los maestros de ballet para distinguir los niveles de enseñanza. Pero el color básico del leotardo es el negro.

Durante los años 1970′s y 1980′s el leotardo fue extensamente utilizado como vestimenta para los ejercicios aeróbicos, siendo eventualmente desplazado en los 1990′s por pantalones lycrados de corte similar a los utilizados en los uniformes de ciclismo y en los 2000′s reemplazado completamente por los pantalones sudaderas y los jeggings, que son una prenda ceñida para cubrir las piernas hecha a base de spandex y denim que tienen la apariencia de los jeans.

Los leotardos deben estar siempre pegados al cuerpo para evitar que se enganche cuando el bailarín está realizando su trabajo. Estas piezas increíblemente versátiles vienen en una gran variedad de diferentes colores y estilos.

Los bailarines de ballet masculinos utilizaban un leotardo completo y encima se ponían unos shorts, hasta que un bailarín ruso, llamado Vaslav Nijinsky, se quitó los shorts en un espectáculo de ballet a principios del siglo XX. Desde ahí los hombres empezaron a utilizar los leotardos sin shorts.

Hoy en día, el leotardo es el uniforme de baile más aceptado y común.