El pie ideal para las puntas

En la práctica del ballet es importante conocer las propias ventajas o limitaciones que la bailarina o bailarín tienen, pero que sin embargo con ciertos tipos de ejercicio y trabajo es posible irlas desarrollando. Son los pies de la bailarina los que hacen el trabajo de subirse y mantenerse en la punta, no son las puntas las que hacen el trabajo y no funcionan los pies como un mero instrumento de soporte, sino que hay un trabajo y un desarrollo de las partes que componen al pie que permiten perfeccionar las posiciones y movimientos correctamente. Pero este desarrollo del pie no se hace únicamente con el trabajo de punta sino en todo momento en todos y cada uno de los ejercicios del ballet.

La anatomía del pie

El pie se compone de 26 pequeños huesos que son conectados entre ellos por ligamentos. El movimiento de los huesos es posible por medio de músculos y tendones y son algunos nervios los que le dan control y sensibilidad a nuestro pie. La estructura ósea principal del pie está compuesta por tres grandes partes: Tarso, Metatarso y Falanges

  • Tarso: Parte posterior del pie que comprende 7 huesos llamados tarsianos.
  • Metatarso: La parte central del pie que está compuesta por 5 metatarsos.
  • Falanges: Cada dedo o metatarso tiene tres falanges a excepción del dedo gordo que sólo tiene dos.

Los arcos del pie

Estos huesos del pie forman dos arcos: el arco longitudinal por la parte de dentro del pie y el arco transversal del pie. Podemos determinar si una persona tiene un arco bajo, medio o alto, aunque también se dice que una persona tiene “mucho empeine”, un “empeine normal” o que “no tiene empeine”. Cuando el pie de la bailarina se encuentra en movimiento cambia constantemente de forma. Además del arco es importante saber en qué tipo de forma de pie se puede categorizar el nuestro.

Los tipos de pie en el ballet por su forma

Aunque no hay pies idénticos, sí existe una similitud entre ellos que hicieron posible hacer la siguiente clasificación:

–       Pie Cuadrado o tipo “Giselle”, el pie es cuadrado y los dedos de los pies también son cuadrados, además todos los dedos de los pies conservan una misma o muy similar altura o longitud.

–       Pie Griego, es aquel en el que el segundo dedo del pie es más alto o sobresale del resto de los dedos, incluyendo al dedo gordo. Puede ser afilado o cuadrado.

–       Pie Egipcio, es aquel en que la graduación de los dedos de los pies se da de manera natural del dedo gordo hacia el meñique.

Formas del pie de la bailarina

Al examinar la anatomía y forma del pie es posible determinar si la bailarina debe continuar con el trabajo de punta o no, pero desafortunada o afortunadamente esta norma o costumbre se lleva a cabo únicamente en escuelas e instituciones dedicadas a la formación seria y profesional de bailarines, por lo que con seguridad en cualquier escuela de tipo comercial la mayoría de las alumnas que avanzan conforme pasan sus cursos probablemente tendrán que utilizar puntas de ballet.

El pie ideal para utilizar puntas

Se dice que el pie ideal para utilizar puntas debe ser ancho con dos o tres dedos del mismo largo y con un tobillo fuerte. Este tipo de pie brinda un mayor soporte para la bailarina y para la distribución de su peso. Esto no quiere decir que quien tiene otro tipo de pie no pueda o deba utilizar puntas, sino que lo encontrará más difícil. Por ejemplo quien tiene los dedos del pie bastante largos o un pie angosto y afilado con un arco muy alto puede encontrar mayores dificultades en el trabajo de puntas.

Los factores que más intervienen para trabajar en puntas son la flexibilidad del talón y la cantidad de arco natural que la bailarina tenga. Cuando se tiene una flexibilidad limitada y poco arco puede haber algunos problemas para la alineación de los pies con las rodillas una vez montada en las puntas. Una estudiante con flexibilidad muy limitada puede experimentar mucho dolor y problemas con su tendón de Aquiles. Y por ejemplo cuando creemos que el tener un empeine con arco muy alto nos da una ventaja, habrá que tomar en cuenta esta combinación con la flexibilidad y fuerza del tobillo, ya que si se trata de un tobillo muy delgado y sin fuerza, esto puede presentar muchas limitaciones para los pies en el trabajo de puntas. De todas estas características y factores es posible determinar el tipo y el período de tiempo de trabajo que debe tomarle a cada estudiante para que le sea posible desarrollar la flexibilidad y fuerza necesaria para llegar al nivel del trabajo de puntas.

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