FIN DE SEMANA GISELLE
Publicado por bailarina en Mayo 7, 2008

Este fin de semana he visto tres “Giselles”: al Ballet de Burdeos dos veces en el Teatro Arriaga (con dos príncipes distintos) y al Ballet Imperial de Moscú en el Teatro Barakaldo.
El Giselle del Ballet de Burdeos no me encantó, me gustó mucho más el Ballet Imperial de Moscú.
El Ballet de Burdeos traía una adaptación coreográfica de Charles Jude, en cambio el Ballet Imperial de Moscú mantuvo prácticamente lo coreografía original de Jean Coralli, Jules Perrot y Petipa, más difícil. En el primer acto, en los dos ballets no se bailó el paso a dos de los amigos de Giselle, lo cual es una pena porque es muy bonito. El Ballet de Burdeos lo sustituyó por un paso a seis (dos bailarines y cuatro bailarinas), aunque quedaba bonito no es lo mismo. El Ballet de Moscú hizo un segundo acto más largo con un paso a dos más completo.
A pesar de que el cuerpo de baile del Ballet Imperial de Moscú era más pequeño, ya que el escenario es bastante pequeño, iban todos muy coordinados, especialmente las willis: piernas a la misma altura, brazos iguales.
El Hilarion (el malo) del Ballet Imperial de Moscú tuvo un papel más largo y más duro que los dos Hilariones del Ballet de Burdeos.
Me gustó mucho la Myrtha del Ballet de Moscú, me pareció que tenía mejor equilibrio, un buen salto y muy buena interpretación.
De los tres príncipes que vi el que más me gustó fue el del Ballet Imperial de Moscú, Artem Khoroshilov. Además de bailar más, giraba muy bien y era muy limpio bailando, sus tours en l´air, sus pies. Roman Mikhalev, del Ballet de Burdeos, se metió mucho en el papel, me gustó. De Igor Yebra poco puedo decir, bailó muy poquito, resultaba difícil creerse la maldición de Myrtha, que moría de tanto bailar.
Oksana Kucheruk, la Giselle que vi las dos veces al Ballet de Burdeos, me gustó, la interpretación fue muy buena, pero no hizo grandes dificultades. Victoria Smirnova, la Giselle del Ballet de Moscú, me gustó mucho más. Tenía un equilibrio buenísimo, la interpretación fue muy buena, era una bailarina muy bonita. Tenía mucha velocidad en los pies y un salto muy ligero, que lucía mucho, sobre todo en el paso a dos del segundo acto, esa sensación muy “Giselle” de flotar. El espacio era muy reducido, tenía que retener los déboulés en las diagonales; en el paso a dos del segundo acto desarrolla muy lentamente el developé a la segunda, lo que demuestra mucho control. La verdad es que el paso a dos del segundo acto me encantó: las miradas entre ellos, las cogidas, los “vuelos” de Giselle rozando el suelo en media punta y volviendo a subir sin llegar a apoyar el talón.
Me quedo con el vestuario y el decorado de los rusos, a pesar de los problemas de espacio.
Que vengan más veces.
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